“El castigo de una adúltera”

Fui como de costumbre, una estúpida ingenua, creí haber hallado el amor pero no era cierto, volví engañarme a mí misma.
Ahora me miras de arriba a abajo y preguntas:

-¿Por qué se ha decaído tu semblante ? por qué tu rostro se cubrió de llagas y heridas sangrantes?
Yo respondo con silencio, a sabiendas de que no sólo están en mi rostro las llagas y heridas sangrantes de las que hablas , se encuentran por todo mi cuerpo … en forma de huellas y manos, caricias que fueron un deleite ayer me queman y violentan en gran manera hoy…. también hay llagas en el corazón maltrecho , en el orgullo pisoteado y en el amor propio perdido.

tca_depresion

“El castigo de una adúltera ” – dice una voz en mi interior – me sorprendo a mi misma pensando a qué diablos se debe el llegar a semejante conjetura? conjetura que por cierto, resulta ser tan estúpida cómo erronea, además de pertenecer a los tiempos de la Inquisición ( eso entre otras cosas) ¿como pudo tan siquieta mi mente pensar en semejante bazofia? (“El castigo de una adúltera ”)
Hay una explicación : me siento sucia, humillada y vacía. Como algo a lo que han despreciado y vendido a cambio de una botella de alcohol. ..¿Tan poco valgo? ¿se puede preferir una triste botella al amor de un ser humano?

Tan arraigados están en mí esos pensamientos de antaño que no sabía surcaban en mi subconsciente pero que afloran de repente burlándose de mí. ?
Sin duda algo inculcado había en mi ser , algo cuya existencia incluso yo desconocia. Quizá es el momento apropiado para arrancarlo y extirparlo del todo, que no quede vestigio en mi alma de semejante horror. Pensamientos arcaicos dañinos e ignorantes, machistas y estúpidos que solo denigran a la mujer mientras ensalzan al hombre mujeriego como si para ambos hubiesen distintas reglas para jugar al mismo juego.

Al diablo el amor ! al diablo los hombres! al diablo el desamor ! al infierno la soledad y el llanto!!
Óyeme Dios, soy hija de Eva, desobediente y mortal, tal y como lo fué ella. Reconozco que me equivoqué mil veces y con llanto y amargura pagué mis errores, los sufrí en mi carne hasta que amainaron los vientos tormentosos. Renací y vivi honestamente. Hoy de nuevo vuelvo a tener un maestro. La desconfianza será mi escudo. El odio mi lanza. El amor propio mi coraza. Y nunca más nada ni nadie conseguirán atravesar esta armadura de error que me toca portar hoy por ingenua, por estúpida, por ignorante…

Nunca más!!
Susana Tauriz

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.