(sigue de “El Camino” Parte 1…)

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Ahora te ves lanzado hacia un nuevo recodo del camino, un tramo más alto, más amplio. ¡Te has fortalecido! has sido refinado! Fuiste la montaña que movió tu fe y has regresado al camino.
Haces bien en ser conocedora de todas éstas cosas: de cómo avanzar, y de cómo se puede retroceder, de cómo salir airosa de éstas duras pruebas y de cómo poseer la fuerza para conseguirlo.
Porque eres fuerte …muy fuerte, ¡como admiro tu fortaleza! ¡cuánto recuerdo tus palabras! No sabes lo cerca que te siento, todos los días, al despertar por la mañana, al llegar el medio día, al caer la noche… ¡ni te lo imaginas!

La meta se alcanza si permanecemos ahí, constantes, con persistencia, caminando a través de éste tumultuoso mundo sin extraviarnos, sin dejarnos llevar por sus muchas corrientes cambiantes, sin desaparecer en sus controversias, sin contaminarnos con sus ideas, con sus metas egoístas, con su amor al ego…

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Caemos muchas veces a lo largo del recorrido, si, tropezamos aquí y allá, sangramos con cada golpe, quedamos aturdidos durante algún tiempo, pero finalmente, al llegar la mañana, seguimos ahí…
junto a otros viajeros, cada cuál a su paso, cada cuál a su ritmo, de pié o caídos (pero dispuestos a levantarnos) descansando o corriendo, todo consiste en lograr permanecer ahí. ¡Tenemos que permanecer ahí, inamovibles a través de los tiempos!

DESIERTO
Hay cietos tramos desde donde se divisa un desierto implacable, toneladas de arena y sol ardiente, calor, sudor y fatiga. Sequedad, desolación, ruina…muerte.
Al girar del otro lado del camino la pendiente de la montaña desciende casi en picado como queriendo desafiar a la gravedad, va a encontrarse casi desesperadamente, con las dunas que moran debajo.
Toneladas y toneladas de arena parecen alzarse tras un cristal imaginario, como si de un gigantesco reloj de arena se tratase, la arena lo engulle todo, puede tragarte lentamente, sumergirte en sus entrañas de partículas incontables y enterrarte, como muerta en vida… así es la soledad, similar a un desierto de dimensiones incalculables dónde los limites los pone tu imaginación, para algunos insignificante, para otros eterna.

 

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¡Mira hacía el horizonte! tan solo ves arena, inmensas olas de polvo interminables, cuál laberinto sin salida, espejismo sin espejos, pasos errantes, sol hiriente… desierto sin final de infinita soledad. ¡Más no te hundas! Aguza tus ojos, aparta de ellos el engaño, aleja la pena, seca tus lágrimas. Así podrás ver que nunca estuviste sola, puedes sentir siempre quién aferra tu mano, te colma de bondades, te protege, te calma…

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Haces bien en tener consciencia de esta otra artimaña, una de las más destructivas, no pocos perecieron entre las aguas, pero no menos desaparecen entre las bastas arenas. Pero sea cuál sea el paisaje que nos descubra el camino, sea cuál sea la artimaña, la trampa, el engaño o la prueba, a veces nuestro peor adversario somos nosotros mismos…

Saldremos con y con Su ayuda. Porque hemos sido hecho “fuertes” en nuestra debilidad, porque nos otorga el poder que “vá más allá de lo nomal”, porque por medio de los débiles serán avergonzados los poderosos, y reyes mismos caerán mientras alzamos un clamor gozoso.
Formamos parte de ese ejército, uno que carece de armas ofensivas y aún siendo así, portamos la mejor armadura existente. La mejor de las espadas, forjada a fuego lento con las llamas de “la verdad” ese fuego ardiente que brota del corazón y pone la palabra en nuestra boca. Alabanzas proferimos a modo de grito de guerra…

Es un gran privilegio estar en pié junto a ti en ésta batalla, nuestra cruzada, nuestra guerra.
Tan ciertamente como que Jah vive estaremos allí , uniremos manos y voces (nuestras almas están aferradas para siempre, vida con vida) junto a los ángeles que nos guían cantaremos alabanzas y mirando atrás tan sólo por un momento , veremos desaparecer aquél angosto camino por el que ascendimos, el pedregoso camino durante el que nos conocimos, el abrupto camino que a tantos nos unió, y que resultó ser el único lugar por el que acceder hacia un nuevo mundo.
Y entonces mi querida Rebeca, solo entonces, amaremos “el Camino” con un amor con el que nunca antes habremos sentido… y justo antes de que se cumplan las palabras que dicen “las cosas anteriores han pasado, y ya no subirán al corazón” tendremos el tiempo justo de pensar en ese camino… ¡Bendito Camino!

 

“Para mi amiga Rebeca. Porque siempre camina junto a mi.”  – Suzi tauriz

El camino es abrupto y angosto, cubierto de un musgo verde macilento y resbaladizo que crece en los recodos más oscuros y fríos del mismo, allí donde, en rara ocasión, llegan los rayos del sol, donde la escarcha perdura entre la niebla que se extiende más allá de las sombras.
El camino es estrecho y pedregoso, plagado de piedrecitas que resbalan de la ladera montañosa rodando cuesta abajo, a veces se clavan de forma dolorosa en las plantas de los doloridos pies de los caminantes, y hacen que trastabilleen, tropiecen e incluso caigan…. hacen que nos detengamos momentaneamente y extrememos la precaución , pero no está de más hacerlo, queda mucho aún por recorrer , hay que sanar las heridas y cobrar aliento, aunque no hemos de demorarnos en demasía, si nos acomodamos más de lo debido, quizá, no volvamos a reemprender la marcha y nos abandonemos a un descanso que, creyendo fugaz, acabará trayéndonos nefastas consecuencias, pues no es un autentico descanso, sino más bien, la muerte lenta del que se abandona …

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la extenuación extrema del que deja de luchar, el que tira la toalla y se rinde a su suerte , para él no hay más camino que recorrer pues ha llegado hasta donde él mismo, aún sin saberlo, se impuso. Hizo un alto para recobrar fuerzas y decidió, engañandose a sí mismo, que aquél era el punto de destino… día a día y noche a noche espera en vano ver el final de su largo recorrido, en su interior percibe una extraña sensación de irrealidad que tiende a rechazar, dentro de sí sabe que, si sigue ahí sentado, nunca llegará a alcanzar la meta que tanto ha perseguido, una meta que, quizá, tenga justo delante de él , a no más de cien metros desde dónde está. Se han nublado sus ojos, los ha desposeído del enfoque necesario y no alcanza a ver más allá de sus zapatos, de sus heridas, de su dolor, de su miedo… La autocompasión lo ha paralizado, lo ha dejado completamente K.O al borde de la senda.

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Somos conocedores de los lazos y trampas que álguien colocó a lo largo del camino con miras a que no lleguemos jamás a nuestro destino.
Hay seres perversos de malos sentimientos cuyo regocijo reside en vernos caer, sufrir, sangrar …se deleitan en nuestro llanto, en nuestros clamores de angustia, su gozo está en vernos abandonar la senda, aún más si caemos a causa de una de sus trampas elaboradas con toda suerte de artimañas, astucia engañosa, pura malignidad. Sabemos que acechan en todo momento, en todo lugar, no debemos confiarnos.
Es un peligro más al que nos enfrentamos, pero nunca estuvimos en ignorancia con respecto a estas cosas, así que ¡arriba! La marcha continúa.
El camino transcurre ahora cuesta arriba ahora cuesta abajo, cerrándose tercamente alrrededor de una gran montaña como asiéndose de ella para no descolgarse. Va ascendiendo penosamente, serpenteando y desafiando al peligro.

TEARS_mylastsin.comLas nubes están bajas , el ánimo no acompaña y la fría humedad cala los huesos cuál punzón que los atraviesa. Escuecen los ojos y enrojecen, las lágrimas, aunque cumplen con su misión protectora también causan ceguera , van secándose al viento y quemando las mejillas. Si, son saladas como el mar, amargas como hiel y ajenjo, lágrimas que surcan los rostros de los desfavorecidos, injustas siempre, inmerecidas, incoherentes.

A la izquierda de éste lado del camino, turbias aguas salvajes ocultas entre las más oscuras tinieblas aguardan, frías, saladas, se percibe en el aire la humedad salina y se escucha el extremecedor sonido del entrechocar de las olas contra las rocas que llegan a asemejarse a llantos humanos, sonidos guturales que ascienden de las mismísimas entrañas de las aguas, desgarradores gemidos de todos esos pobres seres que allí han perecido, el ambiente enrarecido inspira absoluto terror.

Pero ¡vamos! ¡no desfallezcas! Has de seguir adelante porque estás ante “un mar de dudas”, cuando dejes de creer en tí caerás presa de sus negras y engañosas corrientes. No son pocas las almas que sucumbieron ante tan cruel enemigo.
Permanece firme, porque el mar de las dudas es capaz de hundir en él las mismísimas montañas que podías antaño mover con la fé. No sucumbas, no fijes tu mirada en él, porque es semejante al corazón mismo: cautivador, enamoradizo, engañoso y embustero, sólo busca seducirte.

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¡Aparta pués tus ojos y fíjalos en el camino! Porque aunque es también resbaladizo en sus recodos, sólo mediante él se alcanza lo que cada uno de nosotros anhela en su interior.

Muchos son los que tropezaron y cayeron en él, tus mismisimos ojos lo han visto, ayer estaban en pie, ajustando sus pasos al sendero, compañeros de viaje distantes que desaparecen, no hay rastro de ellos al llegar la mañana. Cayeron en la noche, quizá erraron sus pasos, se acercaron demasiado a la linde y resbalaron… otros, simplemente agotados se dejaron caer. Pero no es eso lo que se espera de nosotros ¿verdad? Si permanecemos aquí es sin duda porque podemos seguir caminando, porque tenemos mucha más fuerza de la que un día creímos tener. ¡Cuán poderosos se han hecho nuestros pies! ¡cuán poderoso es el mensaje que portamos!

El paisaje no obstante, va variando según nuestra perspectiva. Cuánto más arriba mas amplia es nuestra visión, la cercanía de los párajes más desolados parecen atenuarse en la distancia, aunque todos sabemos que no han desaparecido, es prudente saberlo y cuestión de supervivencia no llegar a olvidarlo, porque de la noche a la mañana puedes abrir los ojos y encontrarte de nuevo en ese tramo que habias olvidado del camino, el mismo que creiste superado y dejado atrás… como un flashback vuelves a un tiempo pasado y éste se torna en un desesperado presente, tan real, tan vívido…
Hubo trampa o engaño y nos catapultamos hacia atrás, retrocedimos en el tiempo: nos hallamos en un oscuro abismo, un precipicio aparece de pronto ante nuestros ojos, de él afloran negras aguas amenazantes entre las que se desata la más violenta tempestad que jamás vimos… el mar de dudas arrasa todo lo que toca, la masa de agua es aplastante, asfixiante y debilitadora, semejante a preguntas sin respestas, noches de insomnio, cuestiones sin resolver… similar a las dudas que siempre acecharon tras las sombras y a las que que nunca supimos dar una explicación lógica.

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Una vez más reaparece en la escena de nuestra vida ese ¿por qué? desgarrador que abre las más profundas heridas del pasado, y que, como acero en la carne, se clava en los lugares donde creímos tener ya cicatrices, los mismos sitios en dónde ahora, de nuevo, resurgen cuál puñaladas chorreantes de agonía, son, si esto fuese posible, más sangrantes y dolorosas de lo que fueron ayer… más profundas y absurdas, más vanas e inútiles de lo que habíamos pensado… ¡muchsímo más!.
Ahora hubieses podido evitarlas, ¡no te hubiese siquiera rozado la hoja del cuchillo! pero son las heridas de ayer, no las de hoy. ¡Olvidalas! o vuelve al menos a arrinconarlas y dejarlas ir. Es cierto que a veces no es posible llegar a olvidar, solo omitimos, solo negamos, callamos, postergamos… deseamos enterrar lo que está vivo porque nos duele demasiado, y ¡ha pasado tantisimo tiempo! no es justo tener que rememorarlas cómo si estuviésemos allí de nuevo, evocar, el sonido, el olor, el dolor, todos los detalles con tantísima precisión… no, no es justo!

Por eso, tú , que siempre supiste que estaban ahí, trata de no hurgar demasiado en ellas, porque, probablemente, no cicatrizarán nunca, al menos de un modo pleno. Habitan en tu consciencia. Ellas, a pesar del dolor que causaron, te hicieron más sabia, más experta, más prudente y más juiciosa. Sé franca contigo misma porque saldrás y verás la luz guiadora de los ángeles,pronto las heridas quedarán selladas por completo, con fuego refinador se regenerará cualquier vestigio de ellas. Justo o injusto es así como se nos dán las lecciones en éste mundo, muchas veces repetimos los mismos errores, más de una vez, más de dos… es largo el periodo de aprendizaje, tan largo que cuándo hemos aprendido bien la lección , probablemente no tengamos la ocasión de volver a ponerla en práctica. Y quizá tendríamos que dar gracias por ello…!!

continua…aquí