María de Pablos
Compositora y directora de orquesta

En el mundo de la música clásica es difícil encontrar nombres femeninos que coma nunca mejor dicho, nos suenen. Pero haberlos, haylos. Ejemplo, el de esta gran mujer, María de Pablos, que vivió entre 1904 y 1990 y ha merecido, entre otros reconocimientos tardíos, tener una calle en su ciudad natal, Segovia , o ser considerada un genio malogrado y una mujer adelantada a su tiempo.

Muy superior a sus colegas masculinos

De Pablos fue pianista compositora y la primera mujer directora de una orquesta, la de Unión radio, y eso que no lo tuvo fácil por su condición femenina. Sin embargo, logró vencer todos los obstáculos, desde la oposición de sus padres a que ingresará en el Conservatorio de Madrid, dónde en 1927 obtuvo el primer premio de composición, hasta las dificultades de poder viajar a Roma, no pudo hacerlo sola y fue con su madre, tras ser la primera mujer en obtener una beca para la Academia de Bellas Artes italiana , con una puntuación tan alta que el tribunal considero que superaba, con mucha diferencia, a todos los concursantes masculinos que optaron a ella.
Mientras duro aquella beca también luchó para incluir en su formación, cómo hacían sus compañeros varones, la asistencia a numerosos actos culturales, ya que en Roma existía una prohibición que impedía que las mujeres fueran solas por la calle a partir de una hora determinada.
Tras su experiencia romana, viajo a parís, dónde entro en contacto con las vanguardias europeas, que le influyeron en su faceta más brillante, la de compositora.

Entre sus obras destacan. “Ave verum” la ópera “la infanta Desdén “ y “Castilla”, un poema sinfónico que, según los expertos, es tan excelente como arriesgado y recoge la tradición de compositores de la talla de Richard Strauss y SchonBerg .

A su regreso a España, María de Pablos, una mujer de mundo, admirada por sus maestros y colegas, ejerció de concertista, compositora y, como ya hemos dicho, directora de orquesta, pero llego la guerra civil y, después, su ingreso en un centro psiquiátrico  (Sanatorio Esquerdo de Carabanchel, Madrid) y ambos hechos provocaron que, cuando tenía solo 30 años, su carrera se sumiera en un trágico silencio vital y musical.

 

Clara Campoamor
La sufragista española

Si las mujeres españolas podemos votar es gracias a luchadoras cómo clara campoamor, quién, en la Segunda República, cómo miembro del Partido Radical coma consiguió que, el 1 de octubre de 1931, se aprobará el derecho al sufragio femenino por 161 votos contra 121.

No le resultó fácil porque, no solo tuvo que convencer a los diputados varones, de derechas y algunos de izquierdas, sino que mantuvo un intenso cara a cara con una de las tres diputadas que había entonces en la cámara, Victoria Kent. Mientras clara opinaba que la mujer, como el hombre, debía tener pleno derecho a votar fuese cuál fuese su ideología política, victoria se opuso frontalmente al considerar que las mujeres no eran maduras políticamente y que defenderían ideas de derechas porque aún dependían del hombre y de la Iglesia

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Clara fué la primera mujer que se dirijió a toda la nación desde la tribuna del Congreso:

Si la mujer paga impuestos como el hombre, llena los mítines como el hombre, alza la voz contra la guerra como el hombre porque padece su dolor igual que él, ¿no ha de votar también como él? «No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar. Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen»

Eterna luchadora

Licenciada en Derecho en 1924, clara, que siempre estuvo muy preocupada por la situación jurídica de la mujer, pronuncio una frase que recogía su filosofía: “mi ley es la lucha” . Y así fue porque tuvo que superar muchos obstáculos en su camino hacia la igualdad. Su idealismo político puede resumirse en haber intentado que en España el destino de un niño recién nacido no viniera marcado por el estatus de su familia y que la ley no fuese un castigo sino un amparo. De hecho, uno de sus logros fue la reforma de la Constitución para que se reconociera la plena igualdad de los derechos de todas las personas coma mujeres incluidas claro.

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En los 3 años durante los cuáles fue diputada (1931 – 1934) trabajó en la defensa de la ley del divorcio, la legitimidad de los hijos nacidos fuera del matrimonio, el derecho de las mujeres a ser admitidas como testigos en las bodas civiles y a poder ejercer todas las carreras a las que daba acceso el título de Abogada.

Destacó, también como conferenciante en la agrupación femenina socialista, el Lyceum club y el Instituto intelectual de cooperación internacional, del que fue cofundadora.

En 1935 , después de que la izquierda republicana rechazase su ingreso en sus filas, público : ” mi pecado mortal. El voto femenino y yo”.

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El voto femenino y yo: mi pecado mortal (1935) es un ajustado relato de defensa de su actuación y de su lucha a favor de los derechos de la mujer, pero también de su soledad política; soledad que no la abandonaría ya nunca y que habría de continuar durante la guerra civil y su posterior exilio en Argentina y Suiza.

Su encendida lucha en favor del voto de la mujer hizo que toda la clase política , incluida parte de la izquierda – que llego a culparla injustamente de la victoria de la derecha en 1933 – acabara marginándola y condenándola al ostracismo.

Clara Campoamor Rodríguez ​​

Nacio: 12 de febrero de 1888, Madrid

Falleció : 30 de abril de 1972, Lausana, Suiza , sus restos descansan en el cementerio de Polloe , en la ciudad de San Sebastián

Profesión: abogada, escritora, política y defensora de los derechos de la mujer española.

A pesar de haber luchado frenéticamente en pro de los derechos de la mujer, se vió en el exilio absolutamente sola y olvidada por todos. ¿Dónde quedaron los de su propio partido? Clara murió exiliada completamente olvidada.